VOTO INTELIGENTE, PARA UNA
VICTORIA CONTUNDENTE
Hay quienes afirman que
votamos, pero no elegimos y, haciendo tal afirmación, quieren dar a entender
que los ciudadanos no somos responsables de lo que nuestros representantes
hacen durante su gobierno. Considerado como un derecho de la ciudadanía para
elegir a sus gobernantes, el voto concluye en el simple acto de votar, lo que
viene después, ya no es parte de su responsabilidad. De esta manera, la
ausencia del soberano –porque la soberanía reside en el pueblo- se mal
interpreta como la supuesta libertad para realizar cualquier acción a nombre
del pueblo, a nombre de sus electores quienes han legitimado el poder de un
gobierno que actúa con mucha discrecionalidad. Esto es lo que ha ido
aconteciendo hasta las elecciones generales de octubre de 2019. Hemos asistido
a las urnas a votar, pero en ningún caso hemos elegido vivir gobernados por un
régimen autoritario, vinculado al narcotráfico, a la corrupción generalizada y
al envilecimiento de la sociedad.
En
una situación como la presente, el voto que emitiremos el 18 de octubre se ha
convertido para la ciudadanía en la única arma para enfrentar al enemigo que ha
huido pero que aún no está derrotado. En una situación así hay únicamente un
arma para combatir, y dos escenarios posibles:
1.
El retorno
del Movimiento Al Socialismo (MAS) o
2.
La derrota
definitiva del MAS.
La
organización política MAS se ha convertido en el enemigo del Estado boliviano y
no porque encarna al socialismo o al indianismo como ideología y como su línea
programática, ya que dista mucho de ser socialista o indianista. La enemistad
de esta organización con la ciudadanía boliviana está directamente vinculada a
sus actos ilícitos, más que a cualquier discurso con el que pretenda recuperar
algo de la legitimidad perdida. Hacer siempre es mejor que decir: presentar las
evidencias de lo que en verdad somos y de aquello que estamos buscando lograr.
Si queremos conocer la verdadera identidad de esta organización política
debemos remitirnos a sus acciones durante catorce años de gobierno, acciones
que la vinculan con el narcotráfico, con el prebendalismo y el clientelismo
político, con la corrupción, con el contrabando, con la pedofilia…
Los
dos hechos ilícitos más relevantes que transgredieron la soberanía popular
fueron: el desconocimiento a la voluntad soberana, expresada en las urnas el 21F, y el fraude orquestado en las
elecciones generales del 20 de octubre de 2019. Estas acciones eran evidencia
suficiente para cancelar su personería jurídica; sin embargo, el Gobierno
transitorio, en vez de empeñarse en hacer cumplir la ley y este mandato en
específico, decidió postularse a las elecciones de 2020, con lo que volvíamos a
caer en aquello que se había criticado. De esa manera, se volvía a convertir al
Estado en una fuente de recursos para financiar la continuidad de una
organización política en el gobierno.
El
Gobierno transitorio cayó en lo mismo que criticó, e incluso en algunos otros
actos más que facilitaron recomponer la moral masista; postergando así una
victoria definitiva de la ciudadanía sobre esa organización política
delincuencial y la consiguiente restitución de la democracia. Ahora, esta tarea
deberá ser cumplida por el siguiente gobierno y no se sabe por cuántos más.
El Gobierno de transición
se convirtió en el gobierno transitorio, dando lugar a un régimen de transición
en el que el MAS se presenta como una organización política que puede
sobrevivir sin su líder Juan Evo Morales Ayma (JEMA) y, por consiguiente, con
cierta capacidad de negociación para garantizar la gobernabilidad del gobierno
transitorio y de los que vayan a venir.
No
obstante, esa capacidad de negociación está vinculada a una organización
política delincuencial y eso sí que se establece como una dificultad
insalvable. El problema está en qué es lo que se puede negociar a nombre de la
ciudadanía entre dos fuerzas políticas que quieren estabilidad para gobernar:
¿se llegará a legalizar la pedofilia y a consentir relaciones sexuales entre
adultos mayores y menores de catorce o doce años?, ¿se seguirá apartando la
vista del narcotráfico para que esta actividad ilícita pueda prosperar?, ¿los
funcionarios públicos seguirán utilizando los recursos del Estado para hacer
fortuna?, ¿está la ciudadanía dispuesta a seguir tolerando el antiguo régimen?
Al
parecer, ha llegado el momento de hacer efectivo el voto ciudadano, ¡nuestra
única arma! Empecemos por lograr la victoria total sobre el enemigo y hacer aún
más: elegir cómo queremos vivir, hacerle entender al siguiente gobierno y a
todos los que vengan, cuál es nuestra visión de país.
Se
trata de una visión que empieza por rechazar las malas prácticas viejas: el
prebendalismo y el clientelismo político; no dar cabida ni albergue al
narcotráfico y a sus secuelas; erradicar la pedofilia y asegurar el desarrollo
y la independencia emocional de nuestros hijos.
Hoy
tenemos la oportunidad de utilizar nuestra única arma, de hacer efectivo
nuestro voto y de lograr la derrota del MAS en primera vuelta. Hoy tenemos la
oportunidad de empezar a construir ese puente tan requerido y necesario entre
la democracia representativa y la democracia directa. Hoy podemos elegir cómo
queremos vivir.
Ya
no se trata de ver qué candidato es el mejor, qué programa es el más adecuado a
nuestra manera de pensar. Ya no se trata de escoger la mejor oferta electoral.
Se trata de hacer efectivo nuestro voto derrotando al enemigo en primera
vuelta. Se trata de empezar a decirle al siguiente gobierno qué es lo que debe
hacer. Se trata de establecer un gobierno transparente y abierto a una sociedad
altamente participativa y responsable, que asume el desafío de construir el
Estado boliviano.
Con
estas premisas, la Plataforma “CIUDADANOS” plantea a nuestra sociedad los
siguientes puntos que deben constituirse en la base para decidir el voto
inteligente en favor de la candidatura de Carlos Mesa, cuya tendencia en las
encuestas ya no tiene forma de revertirse.
1.- Es importante aplicar el Voto
Inteligente debido a que una fuerte dispersión del voto podría permitir una
victoria en primera vuelta del MAS.
2.- El Voto Inteligente hará que Carlos Mesa gane en primera vuelta, lo
que permitirá obtener una mayoría en el parlamento. Existe la posibilidad de
que el MAS no gane las elecciones, pero por la dispersión del voto, puede
obtener una fuerte representación en el Parlamento, lo que le permitiría
boicotear irracionalmente al nuevo gobierno, como lo ha demostrado en este
último periodo.
3.- Los comprometidos con la democracia tenemos la obligación de
asistir a las elecciones el 18 de octubre pues, una abstención fuerte, sólo
beneficiaría al MAS, posibilitando que este partido gane en primera vuelta.
4.- La población en general y
particularmente la población del oriente, debe comprender que impulsar el Voto
Inteligente a favor de Carlos Mesa no tiene que ver con una lucha de occidente
contra el oriente. Es una lucha del pueblo boliviano por defender la democracia
contra la dictadura representada por el MAS.
5.- Es importante comprender que la mayoría relativa que pueda
alcanzarse en el Parlamento, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado,
pasa por no practicar el voto cruzado. Debemos votar por el candidato a la
presidencia y por los candidatos a diputados y senadores del mismo partido:
Comunidad Ciudadana.
6.- Las constantes amenazas del MAS de salir a las calles a tomar el
poder, nos obliga a mostrar mayor fuerza en las urnas a través del Voto
Inteligente. Las fuerzas democráticas hemos defendido la democracia en las
urnas y en las calles y si tenemos que volverlo a hacer, lo haremos con la
misma fuerza y contundencia como lo hicimos en el pasado.
La Paz 6 de
octubre de 2020.
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